Capítulo 3 – Publicación 9
¿Qué logramos
con ser prácticos en la vida?
De ser Justo
Hablemos
de justicia, aquella que muchos dicen predicarla pero que muy fácil se olvida,
cuando nuestra capacidad reconoce lo bueno en los demás estaremos demostrando
respeto y estima, aplicando la justicia en toda nuestra conducta, el ser justos
nos obliga a ser sinceros, el ser justos no admite engaños, el ser justos nos
dice que seremos leales y la lealtad es lo que nos hace libres.
Si
entendemos la palabra justicia, somos consciente que debemos utilizarla en
favor de los demás, la equidad y la ecuanimidad son factores fundamentales en
nuestra toma de decisiones, -sobre todo
cuando surge la posibilidad de ser mediadores- es por ello que debemos
tener en claro nuestra posición si queremos ser justos. Nuestra justicia define
nuestro intelecto, establece el sentido común de cada persona, forja el
criterio.
Una
envidiable e impecable conducta será el punto de partida para que la justicia
predomine en nuestra sociedad, en una urbe alicaída, en donde los derechos
fundamentales de la persona son vulnerados día tras día, es por ello que
debemos enseñar la justicia predicando con el ejemplo, siendo justo y
aprendiendo a juzgarse uno mismo, evaluando nuestras propias acciones frente a
los demás, entregando justicia para recibirla.
No
hay que tomar la justicia para beneficio propio, no hay que ser justicieros de
palabra para rápidamente atacar a los demás, nada ni nadie nos otorga el
derecho de autoridad para sentirnos poderosos. La sencillez del alma nos enseña
el camino de la sinceridad, de la franqueza, la humildad y mientras vayamos alimentando el alma de
justicia, el ser justos nos dará esa calma de ser libres y liberar a los demás.
El
comportamiento humano y el sentido de la justicia proviene desde el nacimiento
del individuo otros durante su crecimiento la adquieren por medio de la
capacidad, pero es muy cierto que el individuo puede desarrollar o desviar la
estimulación de sus capacidades frente a lo que considera justo o desigual, la
naturaleza del hombre siempre tiende a buscar respuestas a todas sus preguntas
internas y aquellas inquietudes que lo cuestione, quizás es por ello que en la
madurez sepa confrontar distintos criterios. Y así poder decir que: “Quien solo
busca respuestas en su interior es un sordo intelectual”.
«Piénsase
que lo justo es lo igual, y así es; Pero no para todos, sino para los iguales.
Piénsase por el contrario que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para
todos, sino para los desiguales».
Aristoteles.
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